Mientras viajábamos en la espalda de Scar, se me ocurrió preguntarle algo.
-Dime Scar...¿Tu eres el único dragón aquí?
El solo suspiró y dijo:
-Se podría decir que soy el único dragón de hielo solamente, pero dragones hay muchos y se encuentran en donde antes abitaban todos los humanos antes de eso, todos habitábamos dentro de la corteza de la tierra, nadie nos descubrió ahí.
-Así que cuando dividieron las islas e hicieron que flotaran...ustedes salieron ¿no?
-Si, eso es cierto...miren, hemos llegado.
En efecto, notamos que la isla era una ciudad con una bella costa.
-¡Si! playa-Gritó Lyla
De pronto el reloj comenzó a brillar de una manera que no lo había hecho antes, lo saqué del bolsillo de el salió un holograma de Arcamis:
-Cedric, aquí hay algo que tienes que encontrar algo que es de suma importancia para lo que sigue.-Dijo
-¿Y que es Arcamis?
-Es un pergamino, lo encontraras en una iglesia que está por allá-Señaló hacia el norte-Mucha suerte a todos.
Desapareció, Scar nos dejó en la bahía, el se sentó como un perro y dijo:
-De ustedes...¿Quien es el líder?
Todos dieron un paso hacia atrás dejándome a mi adelante.
-Por como hicieron todos, creo que tu lo eres.-Dijo-Dime tu nombre.
-Me llamó Cedric.
El se recostó y se me quedó mirando fijamente a los ojos.
-Si, tu tienes un corazón noble y puro.
-¿Enserio?, pero ¿a que viene eso?
-Cedric, yo seré tu "Compañero", si necesitas algo, solo silba, tengo oídos super potentes, no importa a que distancia estés, yo te oiré y apareceré donde tu estas
-Pero de Belleus hasta aquí hay 30 minutos de distancia.
-Yo tengo el "poder" de transportarme a donde yo desee así que cuando tu silbes yo estaré ahí.
-Está bien Scar, gracias por todo.
El asentó con la cabeza y salió volando hacia Belleus, nosotros decidimos separarnos para explorar la ciudad, yo solo iba a la iglesia, no quería involucrar a los demás en esto, pero antes de irme, noté algo raro en el mar, toda el agua estaba muy calmada y no se veía que hubiese peces o algún tipo de animal marino, tomé un pedazo de carne que había metido a mi mochila mucho antes de salir de viaje, me acerqué a la orilla y lo dejé en la arena, cuando un poco de agua tocó la carne, comenzó a desintegrarse, por algún motivo el agua ahora era ácido, los demás vieron y se alejaron del agua, nos dividimos y recorrimos la ciudad, yo antes de llegar a la iglesia notaba que muchas calles estaban abandonadas y un poco destruidas ¿habrán venido a atacar aquí también? sentí una presencia detrás mio, me voltee y era un niño de unos 12 años, me acerqué a el, notó que no era una amenaza y dejó que me acercara.
-Hola chico, ¿cual es tu nombre? no te haré daño enserio-Dije mientras me acercaba
-Yo...yo me llamo Elmir.-dijo temeroso.
-Bueno Elmir, yo me llamo Cedric, ¿me podrías decir que pasó aquí?
-Atacaron, así como en todas las ciudades, solo que no hicieron gran daño a la ciudad, ellos arrojaron una sustancia al mar haciendo que se volviera ácido unas cuantas personas y yo, fuimos los únicos sobrevivientes, ven, vamos al refugio.
El me llevó hacia una iglesia, creo que esa era a la cual me debía dirigir.
-¡Gente, eh encontrado a alguien que viene de otra isla!-Dijo el chico.
-Oh, pasa, pasa, nuestro refugio es tuyo también-Dijo una anciana que estaba ahí
-Muchas gracias señora, pero solo eh venido por algo que me ayudará a terminar con este caos.
-Oh, ¿tu terminarás con esto?-Preguntó un tipo con barba sarcásticamente-
-Aunque no lo creas, ¿aquí tienen un pergamino antiguo o algo así?
-Si tenemos el pergamino de SantDon.
-¿SantDon?-Pregunté
-Si, es en honor al santo Donovan.-Dijo la anciana.
-Oh...está bien-Dije
-Tómalo, y si acabarás con esto...chico te deseo muy buena suerte.
-¿Porque se lo da tan fácilmente anciana tonta?-Dijo el tipo con barba.
-Es por que se nota que el dice la verdad, y ¿no ves el reloj que tiene colgando? seguramente es de Arcamis.
-Rayos...tienes razón, no me queda más que confiar en ti, ve y acaba con esto chico.
-Lo haré de eso no se preocupen-Me voltee para salir por la puerta-Siento no poder quedarme por mucho tiempo, espero verlos luego, sigan sobreviviendo.
Salí y comencé a caminar por las calles de Pellas, no todo estaba destruido, iba caminando y encontré un camión de helados volcado, se oía esa desesperante canción, me acerqué al camión y noté que aún había helados, esto tenía pinta de que apenas había pasado, tomé la nevera que estaba dentro del camión, metí unas cuantas paletas heladas y unos cuantos botes de helados:
-Creo que no les importará que tome esto.-Dije en mi mente
Al terminar, tomé la nevera y me fui al punto de reunión que habíamos acordado antes, me senté encima de ella mientras comía una paleta de chocolate, estaba aburrido, hasta que vi que alguien venía, era Eileen.
-Veo que encontraste el pergamino rápido hermano.-Dijo ella mientras se acercaba
-Si, así es ¿y los demás?-Pregunté
-Ah, se quedaron por unas tiendas que estaban por ahí-Dijo mientras señalaba hacia unas tiendas.
-Está bien, esperaremos a que vengan...¿Quieres un helado?-Dije despreocupado.
-¿Hay de fresa?-Preguntó mientras cruzaba los brazos.
Saqué un bote de helado y se lo lancé, ella lo atrapó y se me quedó viendo un poco enojada.
-Adentro hay una cuchara-Dije
Ella abrió el bote y comenzó a comer el helado, se sentó a un lado de mi.
-Hermano...han pasado solo unos cuantos días desde que salimos...¿que día será?
Suspiré, miré al cielo y le dije:
-No lo se, yo desde que salimos no cuento los días, para mí solo pasan y pasan, solo son días en los que se que esta catástrofe no parará, días en los que trato de superar mis miedos, días en los que...a veces me siento atrapado...días en los que trato de superarme más y más para protegerte y a todo lo que me importa...días en los que extraño la paz y la tranquilidad...-Una lagrima comenzó a brotar- Días en los que deseo que esto acabe.
Eileen se acercó más a mi y me abrazó:
-Hermano, esto pronto acabará, Arcamis nos deja pistas y al seguirlas nos acercamos más....no te preocupes, pronto terminará todo esto y...la paz regresará al mundo...lo prometo.
Solo sonreí y le di las gracias, los chicos ya venían, parecían venir asustados.
-¡Corran!-Gritó Lyla.
Tomé mi espada y la empuñé detrás de ellos venían 3 sujetos con esa sustancia negra que les salía a los lobos de Trista, corrí hacia donde venían, di una vuelta y los corté a la mitad a los tres, guardé la espada:
-¡Les dije que tuvieran cuidado!-Les dije a Lyla, Kenny y Aldaír.
-Lo sentimos-Dijeron los tres al mismo tiempo.
Tomé la nevera y silbé, al instante de que terminé de silbar, apareció Scar.
-¿Se te ofrece algo Cedric?-Dijo seriamente mientras se acostaba.
-Si, no te quisiera molestar Scar pero...
-Si no me quieres molestar...¿para que me llamaste?-Interrumpió.
-Déjame hablar primero, es que quiero que nos lleves a la otra isla.
-Ummm ¿a que se debe eso? díganme ¿quien metió la pata ahora?-Dijo mientras movía su cola.
-Fueron estos tres-Dije mientras apuntaba a Lyla,Aldaír y Kenny-Levantaron sospechas a los monstruos de aquí.
-Claro los llevaré a la otra isla-Se rascó la cabeza-Si no me equivoco es Howell, bien, suban a mi espalda.
Subimos y antes de que alzara vuelo dijo:
-Cedric, me canso, dame un poco de ese helado que tienes en la nevera.
-¿Pero como lo supiste?-Pregunté
-Puedo sentir la presencia de algo frío, ahora pon ese galón de helado en mi boca.
-Y supiste que traía un galón....-
Saqué el galón que había puesto cuidadosamente debajo de los demás botes de helado y se lo tiré a Scar en la boca, el se lo tragó y dijo:
-Ah...que bien, de moras, mi favorito, bien ahora si vayámonos de aquí.
Alzó vuelo y salimos rápido a Howell, estaba más cerca de lo que creí, no tardamos ni 5 minutos , cuando llegamos el reloj comenzó a brillar con la misma intensidad que en Pellas, lo saqué y salió otro holograma de Arcamis.
-Cedric, en esta isla lo único que tienes que hacer es liberar a la gente de las amenazas que los atacan, no son tantas, dirígete al mausoleo que está por el norte, también encontrarás algo que te agradará.
Se terminó la comunicación, estábamos un poco atemorizados, era de noche y el mausoleo que decía Arcamis estaba situado en un cementerio, y nos aterraba la idea de ir.
-No se preocupen, yo iré, no lo quiero involucrar.-Dije.
-Nos parece perfecto-Dijeron todos mientras se escondían detrás de Scar
Me fui corriendo al cementerio, al entrar, un gran frío recorría mi piel, me adentré al cementerio, de repente una mano me tocó el hombro:
-Es muy noche para que un joven como tu ande por estos rumbos-Dijo un señor con una capucha.-No se preocupe señor, vengo a acabar con las amenazas que aterrorizan a la isla.-Dije
-Ah, buena suerte chico, es solo una, no son varias pero ten cuidado, se dice que el es la mismísima muerte.
Asenté con la cabeza y salí corriendo al mausoleo, al llegar desenfunde mi espada y abrí la puerta con una patada, todo estaba oscuro de pronto sentí a alguien detrás de mi, lo golpee con mi espada, el se defendió, un un abrir y cerrar de ojos, unas antorchas se encendieron iluminando el cuarto, el enemigo era uno de esos sujetos que vi en Pellas, pero más grande y con una guadaña, comenzó la lucha, el me trataba de cortar con la guadaña pero yo solo lo bloqueaba con mi espada hasta que logró rasguñarme en el brazo izquierdo, yo le patee la cara y después de eso le logré tirar la guadaña al piso, salté y lo corté con mi espada a la mitad, el desapareció al instante, al fondo del mausoleo estaba una caja enorme de piedra, la abrí y dentro había una espada y tenía una nota "Cedric, te dije que esto te encantaría, esta espada también es tuya Att: Arcamis, PD: no preguntes como fue que la dejé aquí", saqué la espada, esta era diferente a la otra, su mango era de un color rojo carmesí el filo era de color negro y tenía grabado "Esperanza", salí del mausoleo, afuera estaba el tipo que me encontré anteriormente.
-Veo que si pudiste, te debemos una los habitantes de Howell, eres bienvenido cuando quieras.
-Muchas gracias señor, ahora me voy.
Salí corriendo hacia donde estaban Scar y los demás les dije que nos fuéramos ya, Scar solo asentó, subimos a su espalda y salimos hacía la otra isla...no sabía que nos esperaba...pero iba preparado para todo.
-CONTINUARÁ-

De verdad, hijo mio, me dejas sorprendido con tanta imaginación que alberga tu mente, aparte esa forma de escribir tan característica en ti, me siento super orgulloso y lo digo sinceramente, me has rebasado, felicidades mi enano.
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